CRECIMIENTO PERSONAL: CARA Y CRUZ
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CRECIMIENTO PERSONAL: CARA Y CRUZ

¿Qué piensas si te digo que tomarse un café de huevo en Vietnam tiene mucho que ver con el crecimiento personal? Puedes pensar que estoy muy loca y salir rápidamente de aquí o te puede provocar curiosidad y seguir leyendo para saber de qué va esto, ¿no?

Estas serían tus dos opciones principales y, en este momento, estarás decidiéndote por una de ellas, si no lo has hecho ya.

En un mundo que cambia muy rápidamente, la única estrategia que garantiza fallar es no correr riesgos.

Mark Zuckerberg

Esto es lo que dice Mark Zuckerberg pero la que decide si correr el riesgo de seguir leyendo o probar el café de huevo, eres tú.

La cara del crecimiento personal

Pensar en crecimiento personal puede resultar demasiado ambiguo o etéreo. Hay quien lo ve como un rollo de autoayuda que no va con ellos, hay quien ni siquiera se para un minuto a pensarlo, hay quien piensa que podría ser interesante saber más, pero cree que es demasiado complicado o lento o difícil de trabajar.

Y, ya ves, puede ser tan sencillo como estar en Vietnam y probar el café de huevo.

Sí, porque el crecimiento personal no es otra cosa que estar abierto a aprender cada día algo nuevo y a entender cómo eso que has aprendido puede ayudarte a mejorar tu vida.

Esta no es una definición académica ni nada por estilo, es simplemente lo que yo entiendo como crecimiento personal desde el punto de vista más práctico y real posible.

El riesgo

Aquí es donde hay que darlo todo, por eso es es la parte positiva, porque arriesgar implica tomar alguna decisión y ponerla en marcha. Con esto vas a conseguir un resultado que, de una manera u otra, te va a hacer crecer interiormente.

Pero, ¿y si la decisión es mala? No hay decisiones malas ni buenas. En realidad, sólo hay decisiones de dos tipos: las que se convierten en hecho al ponerlas en marcha y las que postergas indefinidamente. Al margen de esto, el resultado podrá ser mejor o peor, pero si mides las consecuencias, te preparas y te esfuerzas por alcanzar la meta disfrutando del camino, el resultado final no será lo más relevante.  De hecho, el resultado será algo que podrá ir cambiando mil veces en el camino porque tendrás plan B, C y D para cosas que puedan torcerse respecto a lo que te habías planteado inicialmente, gracias a la preparación.

Elegir sin miedo es imposible pero lo que está claro es que jamás podrás sentir la satisfacción de que ese riesgo que has tomado salga bien, si nunca tomas la decisión de arriesgar.

La cruz del crecimiento personal

Siempre que hay una cara suele haber una cruz y, en el caso del desarrollo personal, esta cruz son los errores. El error nos frena muchas veces a la hora de poner en marcha nuevos planes, nos asusta y nos paraliza. Por tanto, no arriesgamos y esto nos deja limitados y encerrados en lo que conocemos, en lo cómodo, en lo seguro…que puede no ser lo mejor para ti.

El error

¿Por qué nos frena?

Los errores siempre han tenido muy mala prensa, claro, y eso añade presión para sentirnos paralizados al pensar en si es correcta o no una decisión. Se han generado grandes falsas creencias alrededor de ellos. Estas son algunas:

  • si cometes un error puede parecer que no tienes suficientes capacidades
  • los errores no se deben mostrar
  • cometer errores nos hace parecer débiles
  • el error se relaciona con la idea de fracaso y, ¿a quién le apetece tener pinta de perdedor?

Actitudes frente al riesgo

Hay cuatro grandes maneras de ponernos en frente de aquello que tememos y que tiene aspecto de arriesgado. Sinceramente, creo que nadie está encasillado al 100% en una de estas cuatro actitudes a lo largo de toda una vida. Nos vamos moviendo y pasando por una y por otra, en función de mil cosas, pero sí es bueno detectar cuál está siendo tu actitud concreta ante un dilema concreto e intentar entender qué es lo que te hace estar ahí.

¡Vamos a ello!

Las cuatro actitudes

  1. Tenemos momentos arriesgados, de los de apuntarse a un bombardeo, esos en los que haces irrefrenablemente y luego piensas. En este momento no mides los riesgos, sólo actúas.
  2. Luego están esos días en los que eliges lo que diga tu jefe, tu pareja, tu amiga, tu primo o el cajero del súper…cualquiera tiene más capacidad de decisión que tú en este momento.
  3. También hay ocasiones en las que te das mus. Son esas en las que postergas y postergas la toma de la decisión y aunque no estás decidiendo nada, de alguna manera estás eligiendo quedarte estancada.
  4. Y finalmente, todos tenemos también momentos inspirados en los que tomamos conscientemente el riesgo de decidir, después de haber evaluado opciones y sin trauma, nos tiramos a la piscina, aunque sólo esté medio llena, pero sabiendo que hay agua.

Lo que ganamos y perdemos

¿Qué ocurre según el tiempo que pasemos en cada una de ellas?

  • Buscar siempre la estabilidad y lo seguro reduce la capacidad de resiliencia y de creer en uno mismo ya que eres menos capaz de lidiar con situaciones inesperadas y contratiempos.
  • En cambio, elegir siempre la opción más arriesgada sin medir las consecuencias, terminará haciendo que nunca estés suficientemente satisfecha y que disfrutes menos del proceso.
  • Quedarte siempre en la opción meditada, estable y probada, ofrece beneficios, pero hace que tengas menos propensión a buscar opciones menos transitadas a futuro, ya que dependes del orden y de la previsibilidad.
  • Si eres de intentar explorar nuevos caminos en cada búsqueda, entonces estarás más preparada para asumir fallar con más frecuencia y avanzar a partir de ellos.
  • Si vas siempre sobre seguro será más difícil crecer, avanzar o sentir una realización mayor.

Como ves, todo tiene sus pros y contras pero estos son algunos de los escenarios que creo que se pueden dar y en los que nos deberemos mover a la hora de tomar decisiones y riesgos en la vida, decisiones que nos lleven a ir creciendo en lo personal.

Algunos riesgos a intentar una vez en la vida

Todos ellos te van a hacer crecer como persona y te van a ayudar a desarrollar las herramientas adecuadas para luego enfrentarte a ellos de nuevo sintiéndote más preparada. Y, una vez que hayas probado, siempre tienes la opción de volver y entrenarlos para mejorar cada día un poco más.

  • juicio
  • rechazo
  • fracaso
  • cometer un error
  • perder para ganar
  • ser vulnerable
  • admitir que no sabes algo
  • creer que no eres suficientemente bueno para hacer algo, pero hacerlo
  • jugártelo todo a una carta

Y, sí…probar el café con huevo no es nada demasiado arriesgado, pero si alguna vez vas a Vietnam, te animo a que no te vayas de allí sin probarlo. Vietnam, aunque poca gente lo sepa, es el segundo país que más café exporta a nivel mundial y su café de huevo es una de sus recetas estrella. Así que piensa que exponerte a pequeños retos, a pequeñas decisiones que conllevan hacer algo que habitualmente no haces (por mínimo que sea) te va a ir dando puntos extra para poder trabajar tu confianza a la hora de enfrentarte a decisiones más importantes. Tomar decisiones y riesgos también es “entrenable”.

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