EL PODER DEL DIÁLOGO INTERNO

EL PODER DEL DIÁLOGO INTERNO

¿Sabes lo que es el pachinko? ¿Y qué tendrá esto que ver con el diálogo interno?

Yo no tenía ni idea de lo que era y, cuando lo vi en directo, no me lo podía creer. Los japoneses pueden trabajar hasta la extenuación, cultivar su espíritu en los miles de templos que encuentras en cada rincón, relajarse en los mil onsen o baños termales que tanto apetecen cuando recorres este país y también pueden pasar sus horas encerrados en las salas de pachinko.

El pachinko es una mezcla entre un pinball y una máquina tragaperras de toda la vida. Se juega con unas bolas metálicas que van cayendo más o menos rápido, según cómo regules tú esa velocidad y lo que tienes que conseguir es que lleguen a un determinado punto. Cuando consigues un número mínimo de bolas accedes a la máquina tragaperras y si encuentras tres símbolos iguales, ganas más bolas.

Hay salas de pachinko en cada esquina en Japón aunque el juego está prohibido. Bueno, no exactamente el juego pero sí cobrar dinero por jugar. Así que lo que hacen es coger todas las bolas que han ganado y cambiarlas por unas fichas en la sala de pachinko y esas fichas las pueden cambiar, a su vez por dinero, fuera del pachinko, en unos locales habilitados para ello. Eso sí, debes descubrir por tu cuenta el lugar porque los empleados del pachinko no te pueden decir dónde están #cosasquepasanenjapón

Vídeo de Japanistic, un mexicano viviendo en Japón

El caso es que entré en una sala de Pachinko en Osaka porque tenía bastante curiosidad por saber qué era aquello y duré como 5 minutos allí dentro. Es un anti festival para los sentidos.

Según me iba acercando a la puerta ya empecé a sentir un murmullo que fue creciendo y creciendo hasta que, por un momento, pensé que estaba dentro de las cataratas del Niagara. Mis oídos se empezaron a quejar nada más entrar. A las cataratas hay que añadirle música, rollo discotequero-ruta-del-bacalao a un volumen que competía con los millones de bolas cayendo sin fin y que termina de explotar la experiencia auditiva.

 Ahora viene el olfato. Si fumas igual no lo ves muy negativo, pero para un no fumador entrar en un pachinko es enfrentarse, a una producción en cadena, de cigarros que se encienden y consumen en segundos.

Los ojos no me bastaban para seguir todos los colores y estímulos a mi alrededor. No entendía muy bien que fuera posible mantenerse cuerdo sentado en esas sillas durante más de 10 minutos, pero los japoneses juegan, juegan mucho.

Después de todo, con unos beneficios de más de 30 billones de yenes y 12.500 salas, parece que el negocio está servido.

El ruido en tu entorno

El ruido, como el del pachinko, provoca una distorsión de la información. Cuando te rodean cientos de sonidos a un volumen elevado te cuesta comunicarte y entender lo que te dicen los demás. Además, es bastante perjudicial para el oído y estar expuestos a ruidos prolongadamente puede tener efectos físicos negativos en tu salud. También creo que con la edad nos volvemos más sensibles a los ruidos, o al menos yo lo siento así.

Hay muchos tipos de ruidos: continuo, intermitente, impulsivo, de baja frecuencia…y cada uno te afecta de una manera. Algunos te asustan, otros te desesperan, otros parecen imperceptibles, pero están siempre ahí y sólo los notas cuando desaparecen…en fin, que estamos expuestos a un montón de ruido en nuestra vida.

El ruido en tu interior, el poder de tu diálogo interno

No sólo hay ruido en el exterior. Por si no fuera suficiente, también generas ruido interno. Si pudieras sacar un altavoz desde tu cabeza, tus pensamientos sonarían muchas veces tan alto como las salas de pachinko.

Son, precisamente los pensamientos, los que te generan esa sensación de explosión en la cabeza. Tienes la capacidad de generar cada día cientos de miles de ellos y depende de cuál sea su origen y cómo sean estos pensamientos te estarás sometiendo a un ruido interno que, igual que el externo, complica tu capacidad de comunicarte, esta vez contigo y esto te puede estresar mucho más que cualquier situación que pueda estar ocurriendo fuera.

el poder del diálogo interno
Explosión, visto en Chiang Mai, @unviajeimperfecto

Tipos de diálogo interno

A grandes rasgos, se generan dos tipos de diálogos internos:

Constructivo

Parece que todo ruido es malo, pero no. Puedes generar ruido o sonidos internos constructivos. Tu creatividad es capaz de generar miles de ideas positivas, formas de pensar diferentes que te lleven a hacer y desarrollar ideas que aportan y que pueden transformar tu vida hacia la dirección que tú decidas.

Muchas veces, esta capacidad se ve enterrada por la marabunta de pensamientos negativos que se desatan en nuestras cabecitas. Hay estudios que afirman que el 80% de nuestros pensamientos suelen ser negativos.

Destructivo

Estos pensamientos negativos o destructivos son los que cortan tu comunicación positiva contigo misma y con el exterior y te impiden hacer cambios y desarrollar nuevas habilidades en tu vida. Cuando estás más atenta a ello, como ocurre cuando viajas, te das cuenta de la cantidad de negatividad que pasa por la mente y, cuando los tocas, es cuando puedes empezar a entenderlos, asumirlos y llevarlos en otra dirección. En cuanto a los destructivos te diré que tenemos variedad:

  • ¡soy muy desastre!, el autocrítico. Estos pensamientos te abruman con la idea de que no te mereces ciertas cosas y que, además, no vas a poder conseguirlas nunca porque no eres suficientemente buena para hacerlo. Se empeñan en mostrarte a todos aquellos que lo están consiguiendo y tus pensamientos te explican que tú no te pareces ni un ápice a ellos. Pero, ¿por qué deberías parecerte?
  • ¡nooo, no, nooo…esto aún no está bien del todo!, el autoexigente. Son pensamientos que no te dejan avanzar porque te dicen que no está perfecto, que será mejor volver a revisarlo o repensarlo que lanzarse a hacerlo. ¿Has oído lo de mejor hecho que perfecto? Pues eso.
  • ¡vamos a morir todos!, el catastrófico. Cuando uno de estos pasa por tu cabeza te conviertes en la reina de la anticipación. Cualquier tipo de situación negativa y horrible posible (y muchas veces improbable) ya está siendo analizada en tu cabeza. Esto te lleva a ir por la vida con parches que no necesitas y que te pones antes de tener la herida.
  • ¡yo aquí sufriendo y quien se preocupa por mí! ¿quiénnnnn?, el victimista. Son pensamientos desesperanzados que te llevan a lamentaciones en bucle sin hacer nada por cambiar la situación que sea, esperando que venga otro a cambiarla por ti. Y, ¿sabes? Eso no tiene por qué pasar.

¿Te sientes reflejada en alguno? ¿En todos? No te preocupes porque es lo más normal del mundo. Quien no haya tenido nunca pensamientos de este tipo es sólo que no se ha parado a escucharlos. Si ya los oyes, eso que llevas avanzado.

Manejar el ruido interior y exterior

Lo importante con el ruido es aprender a manejarlo. Que no soportas la sala de pachinko, pues sales fuera o usas unos tapones si quieres jugar, allá la decisión de cada uno. ¡Siempre hay opciones!

Yo no solía prestarle demasiada atención de forma consciente a las palabras que me solía decir, pero, aunque no seas consciente de ellas, quedan dichas y poco a poco van haciendo un pequeño surco en tu manera de ver el mundo y en tu forma de vivirlo.

Alejarse del ruido

Cuando conseguí alejarme del ruido externo, comencé este viaje interior que está acompañando al externo y pude empezar a escucharme por dentro. Casi todas mis frases empezaban por un “si hubieras hecho…, “podrías haber pensado mejor…”, “si hubiera probado…”, “si hubiera ido a…”

Así que decidí que tenía que dejarme de “hubieras”.

En conclusión, si hacía, iba, pensaba o probaba, bien y si no, también, pero no podía engancharme a escenarios imaginarios. Así que, ahora, cada vez que me encuentro con un “hubiera” en mi cabeza o lo hago real o lo dejo ir pero no me lo quedo y monto el guion de una película con ello.

Si lo que te pasa es que no oyes bien tu diálogo interno, primero aprende a escucharlo. Mira lo que te dices cada día, conecta contigo y valora esas palabras que te cuentas. ¿cómo te hacen sentir? ¿Las puedes manejar? Intenta ir cambiando tu diálogo interno porque, en mi caso, ha sido una de las primeras cosas que me han ayudado a hacer cambios en mi manera de ver el mundo.

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