ENFRENTARSE AL CAMBIO: ERRORES A EVITAR
¿Por dónde empiezas tú el pincho de tortilla?

ENFRENTARSE AL CAMBIO: ERRORES A EVITAR

¿Serán errores? Siempre empiezo a leer las revistas por la última página y me como el pincho de tortilla del borde hacia dentro cuando todo el mundo suelo hacerlo al revés. Me suele gustar empezar algunas cosas por el final, ¡qué le vamos a hacer!

Y me pasó algo parecido con este blog. Estaba segura de que mi estilo de vida no pasaba por un trabajo de 9 a 5 en una empresa, por bueno que fuera el trabajo y buena que fuera la empresa. Tampoco por estar siempre en el mismo lugar. Sabía que necesitaba moverme, conocer sitios y personas diferentes y la conclusión era complicada pero me podía ofrecer eso que quería: un negocio online era la mejor solución para conseguir lo que necesitaba.

Era totalmente cierto pero mi síndrome del pincho de tortilla entró en escena y empecé a trabajar sobre algo que podía parecer bueno sobre el papel pero que no resultó ser lo que yo de verdad quería. Así que paré, me fui de viaje y después de saltar mil obstáculos que me ponía yo misma muchas veces, empecé por el principio.

Conocerse mejor

No es sencillo pararse a pensar eso que nos gusta menos de nosotros y en los cambios que podríamos hacer para llevar esa vida que nos gustaría disfrutar. Y se complica un poco más cuando llegamos a saber lo que necesitamos, pero no lo ponemos en práctica.

Esta reflexión cuesta porque no implica sólo hacer cambios externos sino también internos. Tengo un amigo que siempre dice que hay que joderse para conocerse y, por mal que suene, es una verdad como un templo de grande.

Conocerse es el primer paso para poner un poco de orden en estas vidas locas que parece que se imponen ahora mismo y, sí, conocerse supone encontrar, a veces, cosas que no son demasiado divertidas y que preferimos ignorar. Así que no les solemos dar ni un minuto de oxígeno para no verlas mucho.

 

Errores a evitar en el proceso

Cuando te pares a pensar sobre todo esto vas a encontrar muchas respuestas, pero para que el resultado no sea parcial deberías evitar cometer ciertos errores (sí, hoy va de errores):

  • la velocidad: si vas a hacer este ejercicio, hazlo despacio. Date tiempo para pensar, analizar y reflexionar. Correr suele ser lo que nos ha traído hasta aquí, querer hacer más y más y más rápido. Si vas a bucear en los porqués y para qués de todo esto, no tiene sentido hacerlo por encima. Es como limpiar “lo que ve la suegra”, te sirve para un rato, pero seguro que en algún momento tocará remangarse.

 

  • el auto engaño: no te cuentes una historia que no es. Puede que te guste más, que tenga un final más feliz y que los personajes sean más altos, más guapos, más rubios. Lo que ocurre es que entonces será una historia, eso seguro, pero no será la tuya.

 

  • los súper poderes: no existen. Nadie tiene súper poderes, aunque nos empeñemos en demostrar lo contrario. No sobrestimes lo que puedes y tienes que hacer. A veces hay que delegar y si no sabes cómo hacerlo bien, habrá que aprender. Es más fácil y más sano aprender a dejar que otros compartan tareas contigo que intentar ponerte tu capa de elastigirl para hacerlo todo tú.

 

  • los filtros: no los uses. En la vida necesitamos muchas veces poner filtros sociales, pero en este ejercicio puedes debes ponerte en modo “sincericidio”. No te dejes nada en el tintero, escarba y cuéntate todo lo que ronde por tu cabeza o por tu estómago. Eso sí, cuéntatelo bien, no es necesario que te tortures con las cosas que no están exactamente como te gustaría.

 

  • balones fuera: esto también es bastante normal. Muchas veces justificamos nuestros actos buscando alguien o algo alrededor que asuma una responsabilidad que es nuestra. Seguro que muchas veces has pensado: si no fuera por mi jefe, por mi empresa, por la sociedad o por mi primo el de Zumosol…esto o aquello no estaría pasando. Y, puede ser, pero mira siempre en qué parte contribuyes tú a que esas cosas sucedan de la manera en que suceden.

 

Darse de bruces con la realidad

No es fácil generalmente enfrentarse a eso tan real que sabes que está ahí, pero prefieres no ver. Incluso a veces, aunque consigas ponerte delante de ello, como me pasó a mí, lo haces de un modo que no es el mejor.

Mi error fue ir rápido para conseguir mi objetivo de vivir trabajando desde cualquier lugar del mundo. Si hubiera reflexionado un poco más, sin filtros, quizás no habría tardado tanto en encontrar el modo de hacerlo, no habría empezado por donde empecé sino por donde estoy ahora. Pero siempre sale el sol por algún lado, esto es algo que dice otra amiga mía, y tiene más-razón-que-un-santo. De todo aprendemos y todo tiene su parte positiva, sólo hay que saber buscarla.

Y es cierto que las cosas van cogiendo su propio rumbo y, aunque tardes más o menos, siempre terminas llegando al lugar donde querías estar, si te mueves claro está. Pero quería dejaros esta reflexión por si os sirve para no cometer esos errores que yo cometí mientras reflexionaba sobre lo que necesitaba cambiar en mi vida.

¿Qué dejarías de hacer de todo lo que haces ahora mismo? ¿Empezarías algo nuevo? ¿Continuarías con cosas que ya haces? ¿Eliminarías algo sin dudarlo?

Espero que te funcione y, como siempre, puedes contarme tus experiencias sobre esto aquí debajo o por mail. Ahora, toca coger papel y lápiz y empezar a pensar sobre todas estas preguntas 🙂

Recuerda que correr no es un opción. Si quieres saber un poco más sobre el estilo de vida slow puedes leer sobre ello en este post que escribí mientras pasé cuatro meses en Grecia.

 

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