El mundo slow y una taza bonita: cosas que cambian tu vida

El mundo slow y una taza bonita: cosas que cambian tu vida

El pasado mes de noviembre lo pasé en Trípoli, la capital de Arcadia, en el centro del Peloponeso. Y ahí fui consciente de las ventajas que tenía llevar un estilo de vida slow o más lento.

Trípoli no es muy conocida.

No tiene grandes yacimientos arqueológicos como Micenas, Olimpia o Corinto. No tiene playas infinitas como Kiparissia o cualquier otro pueblo de la (no muy famosa pero espectacular) costa Navarino.

Tampoco tiene una historia tan conocida como la de Nauplia que, además de ser una de las ciudades más bonitas de Grecia, fue la primera capital del país.

Pero, aun así, Trípoli es una ciudad con encanto.

Uno de esos sitios donde su gente sigue viviendo tranquila. Donde el panadero del barrio charla con todos sus clientes, les llama por su nombre y les guarda los encargos. Donde las calles peatonales y parques están llenas de vecinos disfrutando de la ciudad.

Donde perderse y encontrarse un poco.

Y, una mañana, al prepararme el desayuno me di cuenta de algo. Una tontería, pensarás al leerlo. Pero era algo que, aun sabiéndolo, nunca me había parado a pensar.

El apartamento donde vivía tenía de todo y tenía también unas tazas de desayuno que me parecieron muy bonitas desde el primer día. Siempre me han gustado las tazas de desayuno, la verdad. Pero esa mañana cogí la de color violeta, la miré y me salió una gran sonrisa.

Las tazas de desayuno bonitas son una de esas pequeñas cosas que me regalan felicidad

Y, como te decía, claro que sabía que las tazas me gustan. Pero no había ido más allá. No me había parado a pensar en lo importante que puede ser para mi sentarme a desayunar tranquilamente con una taza que me gusta. Es un momento que me hace empezar el día mucho mejor.

Antes solía levantarme con el tiempo justo. De hecho, ni siquiera desayunaba en casa. Salía corriendo y así seguía el resto del día. Ahora prefiero madrugar un poco más y tomarme ese tiempo para mí. De hecho, también he ido incorporando otros hábitos a mis mañanas, pero eso es otra historia 😊

Os cuento ahora un poco más sobre lo que es y lo que no es el movimiento slow.

Después de mi “momento-taza-revelación” estuve investigando un poco más sobre ello y te puede interesar conocerlo. Y, sobre todo, ponerlo en práctica y llevar un poco de calma a tu vida.

 

¿Qué es el movimiento slow?

Slow: concepto y origen

El movimiento slow o lento es una corriente cultural que nos anima a desacelerar nuestras actividades diarias.

La propuesta que nos hace es básicamente que tratemos de tomarnos el tiempo necesario para hacer las cosas con calidad, a la vez que disfrutamos del proceso. En definitiva, centrarnos más en el camino que en el destino.

Esta corriente tiene su origen en Roma en 1986. El periodista Carlo Petrini comenzó a promover el concepto slow food como protesta ante la apertura de un Mc Donald’s en el centro de esta ciudad italiana. Así surge el movimiento “slow food” que después inspirará un estilo de vida lento.

Filosofía Slow

Cuando hablamos de filosofía hacemos referencia al conjunto de pensamientos que expone un pensador o una corriente de pensamiento. La filosofía slow nos habla de un estilo de vida:

sin prisas

nos hemos acostumbrado a que productividad sea equivalente a rapidez. Parece que el tiempo siempre corre en nuestra contra.  La propuesta slow nos lleva a centrarnos en la calidad en vez de en el reloj. El objetivo es disfrutar de lo que hacemos.

en equilibrio

la filosofía slow no está reñida con el desarrollo tecnológico. De hecho, su propuesta es encontrar un equilibrio entre las actividades en las que deberíamos servirnos de la tecnología y las que no se deberían acelerar. Aquí sería posible hacer una clara división entre lo laboral y lo personal.

saludable

este estilo de vida defiende todo aquello que nos haga saborear más la vida. Por tanto, cuidar el cuerpo y la mente son dos pilares fundamentales a tener en cuenta para llevar tranquilidad a nuestra vida.

sostenible

y, finalmente, la sostenibilidad. No sería lógico cuidar de nosotros mismos y no cuidar de lo que nos rodea y de nuestro planeta. Por tanto, en este estilo de vida slow, está muy presente todo lo relativo a la naturaleza, el medio ambiente, la agroecología, etc…

La filosofía slow nos invita a desarrollar una conciencia crítica sobre nuestros hábitos de consumo y las implicaciones que esto tiene para el planeta y para los demás. Clic para tuitear

 

¿Por qué hablamos de un estilo de vida slow?

Si pensamos en desacelerar nuestro ritmo, podemos pensar en una única parcela de nuestra vida o en todo lo que nos rodea. Tiene sentido que intentemos llevar estas ideas a nuestra vida en general, aunque no es necesario hacerlo todo de golpe.

De hecho, desde mi punto de vista, iría un poco en contra de la propia filosofía slow intentar cambiar drásticamente. Por ello podemos ir incorporando poco a poco en nuestro día a día pequeños “hábitos lentos”.

Estas son las áreas más destacadas en las que el movimiento slow está presente:

Comida

el slow food fue la inspiración de todas estas ideas. Pero no es sólo un movimiento cultural, sino que hay detrás una asociación internacional que trabaja para conseguir que la comida sea “buena, limpia y justa”.

Si os interesa profundizar en ello, os dejo aquí un link de una entrevista muy interesante que hicieron a Carlo Petrini, desde Fuehm Ecosocial.

 

Ciudades

existe una organización, llamada Cittaslow. Su objetivo es mejorar la calidad de vida en las ciudades y que lo tradicional y lo contemporáneo convivan en equilibrio. Trabajan por conseguir ciudades lentas, con ritmos menos frenéticos y políticas urbanísticas que lo faciliten.

Fomentan para ello los alimentos de la zona, los productores locales, la recuperación de las tradiciones, el patrimonio cultural, el comercio de proximidad, la reducción de cualquier tipo de contaminación y, en definitiva, todas las acciones que conviertan a las ciudades en lugares donde se facilite la convivencia.

 

Arquitectura

Está relacionado con las ciudades slow. La idea es trabajar en propuestas arquitectónicas acordes a un estilo urbanístico idóneo para desarrollar este estilo de vida. Se basa en encontrar el contexto adecuado, los materiales, la sostenibilidad y la asequibilidad, conservando la estética.

 

Moda

una de las corrientes más destacadas de este movimiento después de la comida y las ciudades es la moda. Materiales y diseño sostenible, productos artesanales, recuperación de prendas y el consumo en su justa medida son algunas de las ideas que se promueven desde la moda slow. Moda sostenible frente a la industrializada.

 

Hogar

Si queremos llevar el estilo slow a nuestros hogares buscaremos casas con espacios abiertos, luz natural, con materiales sostenibles y que nos faciliten vivir en armonía con el estilo lento.

 

Cuerpo y mente

Para que nuestro cuerpo esté sano y baje el ritmo, una de las cosas que tenemos que trabajar es nuestra mente. Tenemos siempre cientos de pensamientos cruzando por nuestra cabeza cada segundo. Intentar rebajar la actividad de nuestro cerebro es uno de los pasos que debemos trabajar para alcanzar el estilo de vida slow.

Sexo

Estamos rodeados de sexo en los medios de comunicación, pero, ¿cuánto lo practicamos? Y, es más, si nos paramos a pensar en el tiempo de calidad que le dedicamos aún será menos. Así que el sexo lento en el que disfrutamos poco a poco es también parte de este movimiento.

Familia y trabajo

Seguramente uno de los temas más relevantes es la conciliación entre trabajo y familia. Es en este equilibrio precisamente donde tendremos que movernos. La importancia de separar estos dos ámbitos es crucial.

Llegar a casa y seguir trabajando, responder llamadas, contestar emails….supone que no disfrutamos de nuestro tiempo fuera del trabajo como debemos. Y no trabajar centrados, “echar horas”, y la multitarea reduce nuestra calidad en el trabajo y la creatividad.

Por tanto, la búsqueda del equilibrio es lo que caracteriza también a estos dos elementos.

Educación

El slow schooling o conectar a los niños con la vida. Hace referencia al desarrollo de los valores y de una ética que les ayude a mantenerse en el ritmo slow según vayan creciendo. Tenemos niños acelerados con agendas tan repletas como las de sus padres. ¿No deberían ser niños y tener tiempo de no hacer nada, de dejar que sus imaginación vuele?

 

Medicina

El desarrollo de medicinas alternativas y terapias que van más allá de curar los síntomas y piensan en resolver la causa está relacionado con el movimiento slow. La importancia de tomarse el tiempo suficiente para escuchar al paciente es fundamental en este tipo de terapias como la acupuntura, la osteopatía o la homeopatía, entre otras.

 

Ocio

Y, por último, pero no menos importante, el ocio. Destinar tiempo a nuestros hobbies y hacerlo con calma es una de las partes importantes de esta filosofía. Yo, personalmente, apuesto por los viajes slow y, sobre esto, os hablaré largo y tendido en el blog porque creo que es una de las maneras para empezar a llevar el  movimiento lento a nuestras vidas.

Problemas que encontramos para vivir un estilo de vida lento

Productividad y rapidez

Vivimos en una sociedad donde ser productivos se asocia con ser rápidos.

¿Cuál es el problema?

Hemos entrado en una carrera de la rapidez y lo que ayer era rápido hoy no lo es. Hay alguien que lo hace más rápido aún. Y eso nos lleva a estar constantemente compitiendo y buscando formas de ganar el primer puesto. Clic para tuitear

Si nos paramos a pensar, esta velocidad no siempre es buena. Ir rápido supone también cometer más errores, no profundizar en lo que estamos haciendo y no disfrutar del proceso.

Pero nos metemos en la vorágine de esta especie de vida-sprint y no conseguimos frenar.

Negatividad

Seamos realistas. El término lento tiene connotaciones negativas en nuestra sociedad. Parece que cuando alguien es lento o va lento, no es bueno. Pero hay que diferenciar ir lento con ser perezoso.

El movimiento slow no propone que no hagamos nada y que estemos tumbados en el sofá todo el día. Al revés, su propuesta es “hacer” pero de forma más consciente y equilibrando nuestra vida de manera que podamos disfrutar de todo lo que hacemos.

La filosofía slow nos anima a controlar los ritmos de nuestras vidas.

La clave de todo está en el equilibrio. Ir rápido cuando tenga sentido y desacelerar y hacer con lentitud las cosas que así lo pidan.

Tecnología

La tecnología avanza a pasos tan increíblemente rápidos que es casi imposible seguirla. De hecho, la llamada brecha digital nos habla precisamente de esto. De la fisura que se da entre personas, hogares, zonas geográficas…en el acceso y adaptación a las nuevas tecnologías.

Vivir más lento no quiere decir que tengamos que quedarnos en una cueva y negar todo lo que se está creando. Volvemos a la base de todo, el equilibrio.

Por supuesto debemos aprovechar cualquier avance tecnológico para ser más eficientes. Esto nos permitirá precisamente disfrutar mejor de nuestra vida. Lo importante es no caer en querer incorporar en nuestra vida cada novedad que aparece, sólo las que sean útiles para nosotros.

Resistencia personal

Si hay algo que nos impide desacelerar nuestra vida, somos nosotros mismos.

La resistencia personal al cambio es algo innato en todos nosotros. Los miedos que asociamos al cambio nos hacen seguir la corriente en vez de plantarle cara y tomar nuestras propias decisiones, las que nos vayan a dar mejor resultado a nosotros, no al vecino.

Las creencias anteriores, que ser productivo significa ser rápido, que lo lento no es bueno, que debemos estar al día tecnológicamente…son creencias limitantes. Este tipo de pensamientos refuerzan nuestra motivación para no cambiar. Pero, ¿es posible desmontarlas y cambiar?

La respuesta a esta pregunta la tienes tú y está en tu interior. Sólo tienes que pararte a pensar y profundizar un poco para vencer esa resistencia que no te está dejando vivir en un equilibrio sólido. Si sientes que vas por la vida haciendo malabares en una cuerda de funambulista, con riesgo de caerte en cualquier momento, eso no es el equilibrio.

 

 

Ventajas de la vida slow

Lo mejor que puedes hacer para descubrir cuáles son las ventajas de poner un poco de equilibrio en tu vida, es hacerlo. Empezar a introducir pequeños hábitos que vayan cambiando tu día a día poco a poco para vivir en lugar de sobrevivir.

Pero si quieres saber un poco más (y si te das el tiempo para ello), lo mejor que puedes hacer es escuchar a Carl Honoré. Carl es un periodista canadiense que vive en Londres (nada muy slow a simple vista) y es uno de los defensores de este estilo de vida. Escribió un libro “El elogio a la lentitud”, donde habla de cómo él llegó a la conclusión de que era necesario desacelerar.

Te dejo por aquí una charla TedEx en la que lo explica todo, desde cómo se dio cuenta de que algo iba mal hasta el proceso para cambiarlo.

 

 

 

Claves para llevar un estilo de vida lento

He recopilado las 12 claves que para mi son importantes para llevar una vida más lenta, más centrada en el disfrutar de las cosas que nos rodean que en conseguir millones de metas. Son las siguientes:

 

  • Haz una cosa cada vez
  • Come bien
  • Respeta tu sueño
  • Medita
  • Camina y reduce el uso del coche
  • Organízate
  • Agradece
  • Di no
  • Las pequeñas cosas
  • Presta atención
  • Ejercita tu cuerpo
  • Viaja

 

¿Hay algo que tú estés haciendo para poner equilibrio en tu vida y que no está en mi lista? Cuéntamelo en los comentarios 😊

 

Primeros pasos

Al principio te decía que no es lo suyo intentar poner todo esto en práctica de golpe. Tampoco es necesario que te mudes a una ciudad slow aunque visitar alguna te haría vivir experiencias geniales, seguro. Además, puede que ya practiques algunas de estas claves en tu vida.

Si no es así y no sabes muy bien por dónde empezar, este es mi consejo.

Presta atención

Creo que es una de las cosas mas importantes para empezar a llevar otra vida. Una menos rápida, menos estresante. Si no prestamos atención a lo que nos pasa y a lo que pasa a nuestro alrededor jamás podremos cambiarlo.

¿Cuántas veces te has encontrado corriendo en el metro sin tener prisa por llegar?

¿Cuántas veces has comido rápidamente cualquier cosa cuando en el mismo tiempo podrías haberte dedicado una comida más saludable?

¿Cuántas veces has ido de viaje y has vuelto con ganas de otras vacaciones?

Probablemente muchas más veces de las que te gustaría.

Practica la consciencia para saber qué es lo que podrías llegar a cambiar en tu vida y luego haz estos cambios. Hazlos poco a poco y uno a uno e introdúcelos es tu modo de vida para que se queden contigo.

Viaja slow

Y, como no podía ser de otra manera teniendo en cuenta mi pasión por los viajes, ¡viaja!. Pero viaja con calma, sin querer ver un continente en una semana (el otro día me llegó una oferta para ver Estados Unidos, Australia y Japón en 15 noches y se me pusieron los pelos como escarpias).

Sal de casa, da igual si es lejos o cerca, y descansa. Disfruta de esas cosas que no te permites en tu día a día, interiorízalas, y a la vuelta intenta que alguna siga contigo.

Puede que en tus vacaciones hayas decidido salir a caminar cada día o comprar en mercados locales o meditar por las tardes o desayunar con tranquilidad…sea lo que sea, seguro que alguna de esas cosas te hace feliz. Si no fuera así, no las habrías hecho, ¿no?

Así que no lo pienses mucho y continúa haciéndolo a la vuelta. Puede ser un primer paso para disfrutar más de cada experiencia y vivir con menos estrés.

 

Conclusiones

“Se trata de una revolución cultural en contra de la idea de que más rápido es siempre mejor. La filosofía lenta no se trata de hacer todo a un ritmo muy lento. Se trata de tratar de hacer todo a la velocidad adecuada. Saboreando las horas y minutos en lugar de contarlos. Haciendo todo lo mejor posible, en lugar de lo más rápido posible. Se trata de calidad sobre la cantidad en todo, desde el trabajo hasta los alimentos “

Carl Honoré, Elogio de la lentitud (2004)

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