¿SABES LO QUE QUIERES?
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¿SABES LO QUE QUIERES?

Cuando viajas te enfrentas a millones de preguntas, algunas son completamente nuevas, otras viejas conocidas. De algunas, crees saber las respuestas y otras, se repiten cada vez que haces algo como comprar un billete de avión: ¿ventana o pasillo?

Hay artículos que dicen que la respuesta a esta pregunta dice mucho de tu personalidad. Quizá sea cierto o quizá no. La realidad es que la mayoría de las veces, sobre todo si viajas ajustando presupuesto o si simplemente no es importante para ti esta decisión, son otros los que deciden por ti el lugar del avión en el que viajarás. Prefieres ahorrarte unos euros y dejar que alguien te auto asigne un lugar, total tampoco es tan relevante, ¿no? Dependerá de mil cosas, como casi todo en la vida. Puede que te asuste volar y quieras ir en un asiento concreto o que seas muy alta y quieras salida de emergencia, que seas previsora y prefieras sentarte delante para salir rápido y pasar cuanto antes por inmigración o que seas de las que sí creen que elegir es importante.

¿Qué tienes?

He empezado preguntándote si sabes lo que quieres. Puede parecer fácil de responder, pero si fuera una pregunta de trivial sería ese quesito “peor pesadilla”, el más difícil de conseguir. El mío es el naranja, ¡no doy una en las preguntas de deportes!

Es cierto que es una de esas preguntas que se pueden contestar de manera muy “rey Midas”, que me toque la lotería…pero ya sabes lo que le pasaba a este rey en la leyenda.

Y, es cierto, que también se puede responder muy rápido porque a veces piensas que lo tienes claro meridiano, aunque no suele ser así.

Así que antes de responder a esta eterna pregunta, debes ser consciente de qué es lo que tienes y por qué lo tienes, qué es lo que quieres quedarte de todo eso que tienes y qué es lo que podrías cambiar.

En este tiempo he detectado algunas situaciones por las que yo he pasado y que no me ayudaban a pensar en lo que quería ni en lo que tenía, sólo me arrastraban. No son sencillas de ver cuando las estás viviendo, pero si yo conseguí hacerlo, tomar acción y cambiar cosas en mi vida, ¡tú también podrás! Quizás leer sobre ellas te ayuda a ponerlas en perspectiva.

La inercia

Muchas veces simplemente te dejas llevar. Es muy fácil entrar en el modo inercia: conseguir un trabajo, ascender, lograr mayores responsabilidades y mayor sueldo (con suerte), encontrar pareja, casarse, tener un hijo, puede que el segundo, trabajar, tener 15 días de vacaciones en verano, irte a la playa o a la montaña…y así va sucediendo la vida porque se supone que así es como debe de ser (¿quién lo dijo?). Puede que todas estas decisiones las hayas tomado de manera totalmente consciente y que sea exactamente lo que quieres y necesitas, pero puede también que esa inercia se haya apoderado de ti en algún momento y que ahora no sepas muy bien cómo has llegado hasta donde estas.

Revisa bien si hay algo de inercia en tu vida y si la energía con la que has llegado hasta aquí es 100% tuya o no.

La rueda del hámster

Puede parecer lo mismo que la inercia, pero no. Para mí hay un matiz importante y es que todo lo que estés haciendo, en este caso, es una decisión consciente pero simplemente has continuado haciéndolo todo y añadiendo más y más cosas a esta rueda sin valorar hasta dónde podías abarcar.

Una vez aquí, la rueda gira cada vez más rápido y es más difícil saltar. ¿Nadie pensó en ponerle frenos a estas ruedas? Desafortunadamente no, pero los japoneses dicen que los que quieren subir inventan la escalera así que los que quieren frenar, ¿inventan su freno?

Los otros

Este es otro de esos males que todos tenemos en nuestras vidas. A veces lo tenemos y otras veces lo somos, es normal. Generalmente queremos ayudar y nos quieren ayudar, pero, a pesar de las buenas intenciones, terminas tomando unas decisiones para TU vida que no son tuyas. Son de tu madre, de tu jefe, de tu pareja, de tu mejor amiga…y luego, ¿quién las vive? Tú.

Esto no quiere decir que no sigas ningún consejo, que no te dejes ayudar o que hagas de tu capa un sayo, vaya, pero sí es importante que seas capaz de poner tu vara de medir a todo lo externo que puede afectar a una decisión y tomarla asumiendo que sea lo que sea que decidas, eres tú la que vas a estar implicada. Seguro que tienes algo de esto en tu vida. Yo, por ejemplo, elegí qué estudiar guiada por mis padres y, sí, he vivido muchas cosas gracias a esto y conocido a mucha gente que, de otra manera, puede que no hubiera pasado por mi vida así que no tengo nada de lo que arrepentirme, pero odié la carrera, eso es una realidad. Ya os conté un poco más sobre ello en este artículo que escribí hace un tiempo.

Los espejos

Otra cosa que suele influir en lo que tienes y haces con tu vida son los espejos. A veces te miras en espejos en los que te gustaría ver tu reflejo: una compañera de trabajo, un familiar exitoso, alguien a quien sigues en Instagram, un famoso…y ya lo dice el refrán, las comparaciones son ODIOsas.

A veces nos parece mejor lo que hacen, dicen y piensan otros y queremos intentar parecernos a esos que admiramos pero sólo cuando haces, dices y piensas lo que tú quieres es cuando empiezas a ser «tu realidad» porque la realidad no existe, lo cierto es que cada uno creamos la nuestra y la puedes hacer valiosa según tus creencias o según las de otros en los que te reflejas.

Piloto automático

Esto ocurre cuando empiezas a perder el control de tu vida, puede que por una o varias de las causas que has leído antes.

El caso es que en vez de verte pilotando el avión y tomando decisiones sobre tu vida, te das cuenta que en algún momento le diste al botón de piloto automático y no sabes muy bien qué o quién pero sientes que no eres tú quien está marcando el rumbo de este viaje.

Pues bien, este es el momento de hacerse la siguiente pregunta.

sabes lo que quieres
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¿Qué quieres?

Si ya has hecho el ejercicio de ser consciente de lo que tienes, entonces llega el momento de ver si quieres eso que tienes y después ya cambiarás o perseguirás aquello que de verdad te importa.

Saber si lo que tienes es lo que quieres (H3)

El otro día leí un artículo de Leila Guerriero y me pareció la manera perfecta de saber si algo que está en tu vida ahora mismo tiene que seguir contigo o no. Me da igual si está relacionado con tu esfera laboral, personal, familiar o social, creo que es aplicable a casi cualquier opción.

Lo puedes leer aquí o escucharlo:

Audio del artículo «Amasar el pan» de Leila Guerriero

¿Te gustaría amasar ese pan toda la vida? ¿Con frío y lluvia? ¿Con alegría o tristeza? ¿Cada día de cada semana de cada mes? Piénsalo.

El cambio

Estoy segura de que has encontrado algo que te gustaría cambiar, algo que has dejado que esté contigo más tiempo del necesario, algo que quizás nunca debería haber viajado contigo.

Interno

Sea lo que sea, empieza primero por pensar en ti. Muchas veces ocurre que antes de cualquier otra cosa tenemos que cambiar algo nuestro para poder mirar el mundo de otra manera. Puede que cuando cambies eso y vuelvas a pasar por el tamiz de amasar el pan ese algo externo que te molestaba dejes de verlo como algo incómodo y decidas que sí tiene espacio en tu vida, porque como te decía antes, la realidad no existe.

La vida es tan real como nosotros hacemos que sea, con nuestros pensamientos, ideas y miedos.

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Para esto hay que trabajar el auto conocimiento, la investigación de uno mismo, de nuestras virtudes y defectos, de nuestras creencias y de nuestra esencia. Nos tenemos que quitar todas esas capas que te pones para protegerte de lo que hay fuera y enfrentarlo de nuevo desde tu ser más cercano a aquella niña que no tenía prejuicios ni miedos ni preocupaciones.

Externo

Y no digo que no haya nada externo que cambiar, pero antes de hacerlo reflexiona bien sobre qué es y cómo debes trabajar para cambiarlo y convertirlo en algo más adecuado para ti.

Puedes querer cambiar hábitos, círculos de tu vida, tu trabajo, tu casa, tu relación de pareja, la manera de relacionarte con tus hijos, con tus amigos, con tus padres…hay tantas cosas que podemos querer mejorar que, por eso, es importante mirar dentro primero y luego empezar a poner orden fuera, paso a paso.

¿Qué te frena?

Son muchas las cosas que pueden pararte cuando estás pensando en dar este paso que supone hacer cambios conscientes en tu vida. La mayor parte está relacionada con los miedos, esos que conocemos y algunos que tenemos y de tanto taparlos piensas que han desaparecido.

Conocerte de verdad no es algo súper fácil que pasa sin más, sobre todo porque, aunque no quieras o te parezca lo contrario o que está reñido con lo que estoy contando, nada es inmutable y nosotras tampoco. Cambias por dentro, quieras o no y lo que hoy era conocido para ti, puede que mañana no lo sea. Por eso es importante parar y reconocerte y evolucionar por fuera con lo que te pasa por dentro para cambiar desde tu interior lo que te rodea.

También está la excusa del tiempo, el no poder parar para hacer este ejercicio de reflexión porque estás muy ocupada y es complicado sacar un hueco para ti. Ya ves que lo he llamado excusa desde el principio y quiero ayudarte a encontrar esos pequeños espacios para ti.

Estoy preparando un desafío creativo para hacerlo además divertido, lo compartiré con todas las que estáis suscritos a este viaje imperfecto, a través de mis “cartas desde…”, así que, si no te quieres perder nada, puedes unirte aquí debajo.

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